Y en este mar de estadísticas, de tecnología, de realidades data driven, tenemos la osadía de decir que hacemos tecnología más humana.

No, la ingeniería no es lo que nos hace humanos. Eso lo practican las nutrias, los castores y cualquier golondrina que se hace el nido todas las primaveras bajo la cornisa de tu casa.

Lo que nos hace humanos es la búsqueda de sentidos, el conmovernos ante lo sublime, la copa de vino y la persecución de la belleza que, pareciendo inútil a los utilitaristas es, sin embargo, de una incuestionable necesidad espiritual.

Más tecnología demanda más humanidad. Es la única forma de mantener el equilibrio.

Una realidad distinta de Javier Cañada