Yo, sin embargo, cada vez soy más partidario del turismo inactivo o, mejor dicho, del turismo plácido. Ir a zonas rurales para pasear, leer, hablar con la gente, extasiarme ante el vuelo de una mariposa o el color de una flor. Lo que los italianos denominan dolce far niente y podríamos traducir como “refinada holgazanería”. Es lo más cómodo y ecológico, pero también lo más económico y saludable ¿no os parece? Entonces ¿para qué correr tanto? Como reza un viejo provervio árabe, la simplicidad es un tesoro infinito, si no puedes alcanzar lo que anhelas, conténtate con lo que tienes

César Javier-Palacios
2020-01-04 Paseos al amanecer en inverno