Tantos años entrenando baloncesto me dejó una lección vital. La fuerza del equipo nace de la suma de sus potencialidades, pero, sobre todo, de la capacidad de superar los tramos donde se muestran las debilidades. La fortaleza será mantener esa unión sabiendo cual es el objetivo.
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Creo que deberíamos centrarnos más en lo esencial y desechar lo superficial, creo que en la sociedad industrial en la que estamos metidos estos países opulentos nos ofrece más de lo que necesitamos.
Como dijo alguien,
nos hacen publicidad para que compremos productos que no necesitamos y que no podemos pagar. Es un poco lo que está ocurriendo.Y creo que tenemos que salir de esta crisis, y no me refiero tanto a la sanitaria, sino a la ambiental, centrándonos en la austeridad, en lo que es esencial y en respetar más la naturaleza. Si no lo hacemos, vamos a acabar mal.
¿Es inevitable, por ejemplo, tener que emigrar porque el sistema financiero colapsó porque unos pocos hicieron millones con la fragilidad de la economía? No. Lo que pasó en el caso de Lehman Brothers, por mencionar un colapso global, era evitable, absolutamente, pero la bestia sedienta de dinero no para de exigir y hay un montón de humanos, como sacerdotes de una religión perversa, que necesitan alimentarla constantemente. De hecho, eso que llamamos sistema es un invento de unos cuantos para vendernos la idea de que sin ellos todo colapsaría. Bueno, colapsó. Y ellos cayeron de pie y millones de millones tuvieron que dejar su casa, su tierra, su estatus de ciudadanos para enviar dinero que permitiera comer a su familia. ¿Por qué no hacemos nada? Porque nosotros también somos ese sistema, le permitimos existir. Con cada acto de consumo le damos más y más y más poder.
Eso que llamamos sistema es un invento de unos cuantos para vendernos la idea de que sin ellos todo colapsaría — María Fernanda Ampuero
Sergio del Molino: el vacío del país

El asombro por el vacío del país, que sigue vaciándose, con miles de pueblos que desaparecerán en pocas décadas, es sólo la mitad del misterio. La otra parte es la conciencia de que procedemos de allí, de un lugar que no existe o que está a punto de dejar de existir.
«La España vacía» — Sergio del Molino
Cela: Despedidas
El viajero piensa en la despedida de los hombres que van de camino, que es un poco la despedida a las gentes a las que no se volverá a ver jamás. El adiós, que tenga usted suerte, que dice la campesina, o la tabernera, o la lavandera, o la arriera, o la pastora, es una despedida para siempre, una despedida para toda la vida, una despedida llena, aun sin saberlo, de dolor: un adiós, que tenga usted suerte, en el que se ponen el alma y los cinco sentidos.
«Viaje a la Alcarria» — Camilo José Cela
Albert Schwaitzer: felicidad
La felicidad no es más que una mala memoria y una buena salud.
Albert Schwaitzer
- No olvidaré nunca que moriré, aunque olvide que estoy viva.
- No comeré si no estoy hambienta.
- No leeré los periódicos con los que estoy de acuerdo.
- No hablaré hasta haberme mordido la lengua tres veces.
- No intentaré comprenderlo todo.
- No esperaré que otros hagan por mí lo que solo yo puedo hacer.
- No insistiré en mis razones. Insistiré en las del otro.
- No dudaré de mí hasta que no haya dudado de todo.
- No soy mis circustancias, soy lo que elijo hacer con ellas.
- No evitaré el amor, permitiré que me hiera.
- No utilizaré la palabra como bala, sino el silencio como arma.
- No tendré nunca miedo si recuerdo aliarme con el conocimiento.
- No olvidaré nunca que debo ser como el agua.
Niadela — Beatriz Montañez
Karl Popper: Paradoja de la intolerancia
Menos conocida es la paradoja de tolerancia: La tolerancia ilimitada debe conducir a la desaparición de la tolerancia. Si extendemos la tolerancia ilimitada aun a aquellos que son intolerantes; si no nos hallamos preparados para defender una sociedad tolerante contra las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes y, junto como ellos, de la tolerancia. Con este planteamiento no queremos significar, por ejemplo, que siempre debamos impedir la expresión de concepciones filosóficas intolerantes; mientras podamos contrarrestarlas mediante argumentos racionales y mantenerlas en jaque ante la opinión pública, su prohibición sería, por cierto, poco prudente. Pero debemos reclamar el derecho de prohibirlas, si es necesario por la fuerza, pues bien puede suceder que no estén destinadas a imponérsenos en el plano de los argumentos racionales, sino que, por el contrario, comiencen por acusar a todo razonamiento; así, pueden prohibir a sus adeptos, por ejemplo, que prestan oídos a los razonamientos racionales, acusándolos de engañosos, y que les enseñan a responder a los argumentos mediante el uso de los puños o las armas. Deberemos reclamar entonces, en nombre de la tolerancia, el derecho a no tolerar a los intolerantes. Deberemos exigir que todo movimiento que predique la intolerancia quede al margen de la ley y que se considere criminal cualquier incitación a la intolerancia y a la persecución, de la misma manera que en el caso de la incitación al homicidio, al secuestro o al tráfico de esclavos.
Tenemos por tanto que reclamar, en el nombre de tolerancia, el derecho a no tolerar la intolerancia.
La sociedad abierta y sus enemigos — Karl Popper
…y la razón es simple: todos los proyectos los observo desde la ignorancia. Como si no supiera nada, como si fuera mi primera vez. Y lo hago para poder actuar desde el conocimiento. Mirar como un niño, sin miedo, para sentir lo verdadero. Y actuar como un viejo para aplicar el conocimiento, sin miedo, con calma y reflexión. El sin miedo en ambos casos no es una contradicción, es una obviedad. Como niño no conozco la posibilidad de la pérdida y como viejo no tengo nada que perder. De esta manera no tengo límites, solo posibilidades.
Condenados a entenderse — Lluís Sallés
Richard Feynman: No te dejes impresionar…
Don’t be impressed by money, followers, degrees, and titles.
Be impressed by kindness, integrity, humility, and generosity.
Richard Feynman