Paseos al amanecer en inverno

2020-01-04 Paseos al amanecer en invernoLevantarse antes del amanecer. Esperar los primeros rayos del sol, de oro viejo. Salir a caminar por los caminos y los campos blancos de escarcha, en un cielo sin nubes.

Contemplar el valle, las praderas, los bosques, los animales pastando, los pájaros volando,… y disfrutar de cada momento y sensación.

Emilio Lledó: amor a las bandera, amor a las personas

Creo que cualquier bandera entorpece. Lo que tenemos que tener es una bandera de justicia, de bondad, de educación, de cultura, de sensibilidad, de filantropía, otro sustantivo maravilloso de los griegos, el amor a los otros.

Emilio Lledó

Enrique Díez: La interiorización colectiva de la libertad de elegir ser explotado

Esta reacción me ha escandalizado por la defensa que los propios explotados hacen de su explotación. Me ha llevado a preguntarme si no estamos educando a nuestro alumnado universitario para que no solo asuma, sino que incluso defienda su propia «esclavitud». En este modelo neoliberal de mercado ultracompetitivo en el que nos obligan a vivir, donde cualquier posibilidad, aunque sea a costa de la propia explotación, puede ser considerada una ventaja en el currículum de competencias y prácticas que se tiene que acumular, para destacar frente al resto, en la carrera por un futuro trabajo, se llega al extremo de defender con uñas y dientes la supuesta «libertad de elegir» ser incluso «mano de obra gratuita» para conseguir una certificación de tener unas «prácticas».

De hecho, estos estudiantes con quienes hablé me recriminaban que quienes nos manifestábamos en contra, «estábamos conculcando su derecho a ‘elegir libre y voluntariamente’ ser explotados». Recurrían a la máxima esencial, al núcleo básico y fundamental de laideología neoliberal: el libre consentimiento (Díez Gutiérrez, 2018).

Como plantea el filósofo coreano Byung-Chul Han (2014), la eficiencia de este sistema reposa fundamentalmente en el proceso de interiorización colectiva que asume ampliamente la lógica del mismo, que se adhiere «libremente» a lo que se le induce a creer. Lo que el capitalismo se dio cuenta en la era neoliberal, argumenta Han, es que no necesitaba ser duro, sino seductor. La explotación ya no se tiene que imponer, nos la autoimponemos y la defendemos. Al menos, afirma, en la distopía 1984 de Orwell nadie se sentía libre, pero en 2020 todos nos sentimos libres: ese es el problema.

Las sociedades tardomodernas ya no pueden describirse en términos de sociedades disciplinarias en las que se impone la obediencia. En las actuales sociedades del rendimiento, regidas por la ideología neoliberal, analiza Han (2012), se están abandonando esas formas de dominio externo en beneficio de otras más sutiles, pero no menos férreas, que trasladan la coacción al interior de las personas. Buena parte de las técnicas de poder y control del régimen neoliberal ya no vienen de fuera, ahora se interiorizan, se instalan en la propia «libertad» individual.

Hace tiempo que Gramsci (1981) comprendió que el poder dominante no se ejerce solo por medio de la fuerza física, sino también por medio de la psicología social, buscando que la gente dé su consentimiento a la dominación. Estamos ante la revolución de una «nueva moral neoliberal» que está produciendo mutaciones subjetivas de masas.

Ya no se trata de ejercer el poder mediante la coacción sobre los cuerpos, los pensamientos y los comportamientos, sino que debe acompañarse del deseo individual. Se trata de que cada persona se involucre y participe activamente en la «explotación de sí mismo». La explotación por otros, queda interiorizada: «la explotación de sí mismo hasta la extenuación es más eficiente que la ajena porque va unida a la idea de libertad», dice Han.

La «libertad de elegir» ser explotado: la «ubersidad» que nos viene
— Enrique Díez

  • DÍEZ GUTIÉRREZ, E.J. (2018). Neoliberalismo Educativo. Educando al nuevo sujeto neoliberal. Barcelona: Octaedro.
  • GRAMSCI, A. (1981). Cuadernos de la cárcel (vol. 2). México: Era.
  • HAN, B. (2012). La sociedad del cansancio. Barcelona: Herder.
  • HAN, B. (2014). Psicopolítica. Barcelona: Herder.

Hopepunk: demandar y crear un mundo mejor y más amable

Hopepunk nos dice que preocuparse genuina y sinceramente por algo, cualquier cosa, requiere valentía y fuerza. Hopepunk no trata nunca de sumisión o aceptación: se trata de ponerse de pie y luchar por lo que crees. Se trata de defender a otras personas. Se trata de DEMANDAR un mundo mejor y más amable, y de creer verdaderamente que podemos llegar allí si nos preocupamos el uno por el otro lo más posible, con cada gota de poder en nuestros pequeños corazones.

Alexandra Rowland The opposite of grimdark is hopepunk

José Carlos Ruiz: consumismo, experiencias, o búsqueda como felicidad

[Leticia Martínez] Y me estás recordando, toda esta parte que comentas, la importancia que parece a día de hoy que tiene la felicidad en nuestra sociedad. Es importantísimo ser feliz, pero en muchas ocasiones parece que ese «parecer feliz» prioriza, o es más prioritario que realmente serlo. ¿Qué piensas tú sobre la felicidad en el mundo actual?

[José Carlos Ruiz] Bueno, creo que estamos cambiando el paradigma de felicidad de un modo casi radical. Es decir, estamos dando la vuelta de un paradigma de felicidad que era más inocente, o más secundario en la vida de las personas, a un objetivo principal a conseguir. Yo creo que la felicidad anteriormente, es decir, la de mi generación, la de mis padres, tenía mucho que ver con una búsqueda. Y la búsqueda significaba encontrar o no encontrar, que existiese el objeto o que no existiese el objeto, pero no era prioritario en ninguna de las vidas, es decir, para nuestros padres, incluso para mí, lo prioritario era construirte la vida. Había de vez en cuando un encuentro con la felicidad, pero no era el objetivo. El objetivo era la construcción vital. Sin embargo, la felicidad contemporánea me parece que está más orientada hacia la conquista. Es decir, está, como diríamos hoy en día, en un mapa está «geolocalizada». Entonces, la gente de repente tiene en su cabeza una especie de «check list» donde necesita, pues, consumir la última novedad que ha salido al mercado, visitar el último país que se ha puesto de moda, necesita pues, no sé, ir al último restaurante a comer la última comida «foodie», practicar el último tipo de deporte, etc.

«Por primera vez en la historia, conviven dos circunstancias vitales: las reales y las virtuales. ¿Hasta qué punto unas están condicionando unas a las otras?»
Entonces en esa dinámica en la que estamos entrando, la felicidad está objetivada, y como esta objetivada, lo único que tienes que hacer es ir a conquistarla porque sabes dónde está. Y cuando la conquistas aparece una segunda, y una tercera, y una cuarta, entonces está encapsulando distintos modelos de consumo emocional. Antes teníamos un consumo material: la gente compraba cosas y le parecía que la satisfacción podría aparecer a través del consumo material, pero como el cambio climático ha puesto el materialismo en un plano moralmente preocupante, el sistema ha sido muy inteligente y ha disfrazado el consumo material del consumo emocional, porque así nos sentimos menos culpables. Entonces, han empezado a vendernos la importancia de consumir emociones, experiencias lo llaman. Entonces te dicen que lo importante en esta vida es llevarte una mochila de experiencias encima y que eso te va a dar esa felicidad. Entonces, estamos obsesionados con ir acumulando experiencias, una tras otra. Las consecuencias, para mí, son catastróficas. ¿En qué sentido? En el que entras en una dinámica en la que el consumo de experiencias se convierte en el eje que va a orientar tu vida. Y, al final, cuando no estás en ese proceso de consumo, estás solo, estás tranquilo en tu propia vida, se te genera una angustia. Se te generan esos nervios de decir: «Bueno, yo no sé hacia dónde voy, ahora tengo que hacer algo». No sabemos aburrirnos.

¿Somos incapaces de estar a solas con nosotros mismos? — José Carlos Ruiz

Cartier-Bresson: fotografía y dibujo

La fotografía, para mí, es un impulso espontáneo, el resultado de una conciencia constante, que captura tanto un momento como la eternidad. El dibujo, por el contrario, se expande sobre lo que nuestra conciencia ha tomado del momento. La fotografía es una acción, el dibujo es una meditación.

Henri Cartier-Bresson