Creo que la política no se hace con sentimientos sino con virtudes, y como no tenemos estas, poco adelantamos.
Benito Pérez Galdós
Creo que la política no se hace con sentimientos sino con virtudes, y como no tenemos estas, poco adelantamos.
Benito Pérez Galdós
Lo peor que hacen los malos es obligarnos a dudar de los buenos.
Jacinto Benavente
Y para concluir: leyendo el hermosísimo capítulo 119 de El Péndulo comprendí que en toda vida existe al menos un momento único e irrepetible, una Ocasión, un instante de iluminación personal que le da significado. O, como decía Wilde, «podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante». Un minuto de perfección amorosa, intelectual o mística, un momento de eternidad prometido por el vaivén del péndulo, un satori que deberíamos saber aprovechar.
Todo lo que necesito saber lo aprendí leyendo El péndulo de Foucault — Josep Lapidario
The elements of time, space and materials make it possible for children to explore, invent and make their ideas visible. Thinking of these elements as invitations gets to the heart of the matter.
It’s the combination of unhurried and uninterrupted time, inviting spaces and materials that guides mind and hands, that invites creative thinking. Seeing, handling, and thinking are inseparable, as Rudolf Arheim, psychologist and scholar of art and ideas, reminds us.
Together, time, space and materials provide ‘invitations to act’.
— Ursula Kolbe. Fuente: Austin Kleon — Time, space, and materials
En la historia de la ciencia, la mayor parte de los grandes descubrimientos en beneficio de la humanidad se hicieron por hombres y mujeres que no estaban motivados por la aspiración de que fuera útil. Estaban empujados por el deseo de satisfacer su curiosidad.
Abraham Flexner
Hoy en día ser «responsable» es no levantar la voz ante las irresponsabilidades.
Alberto (su perfecto caballero británico)
Lo terrible es que un ignorante con poder determine nuestras vidas.
Emilio Lledó
La perfección no es la meta, es el camino. Entre otras razones porque es inalcanzable; es la zanahoria a la que perseguir, las estrellas que contemplar, el horizonte que conquistar. Sí, suena un poco intenso, pero hay que reconocer que nunca alcanzaremos la zanahoria ni llegaremos a las estrellas -o parece que nosotros no lo veremos-; y nuestro horizonte, el de ahí enfrente, siempre estará allí, en el horizonte, avanzará a nuestro ritmo. Pero gracias a esas metas construimos carreras espaciales, artísticas y evolucionamos como personas y como sociedad.
Pero, si hacemos de la vida una búsqueda incesante de ese premio, la perfección estará casi a tiro. La persecución de la perfección es la esperanza de hallar algo quimérico, pero encontrar ese objetivo nos abocaría a la desesperanza, pues ya no tendríamos meta que perseguir. Si ese propósito nos obsesiona y nos perjudica en la vida, es que no es perfecto. Si el camino no aporta la felicidad, es que no es el camino adecuado. La perfección, en sí misma, puede acarrear esfuerzo y sacrificio, pero no amargura.
Perfección: un camino, una meta de Rodrigo Sánchez

Nació con el don de la risa y con la intuición de que el mundo estaba loco. Y ese era todo su patrimonio
Scaramouche, de Rafael Sabatini
Para disfrutar del oficio de periodista conviene ser joven y un poco inconsciente, como para enamorarse o firmar una hipoteca. El envejecimiento trae consigo la duda, el cinismo y la decepción. Se trabaja igual, quizá mejor, pero todo es menos divertido.
Enric González. Historias de Nueva York. Página 129