‘Call to action’ como ‘fuente de luz’

El cerebro es capaz de detectar una serie de atributos precognitivos, mediante una serie de “procesos mentales de bajo nivel” que se detectan antes incluso de pensar conscientemente. Son los siguientes:

  • Proximidad
  • Color
  • Tamaño
  • Orientación
  • Dirección
  • Forma
  • Sombreado

El origen es biológico: cuestión de supervivencia de la especie. Más de un astuto lector de xposible confimará su certeza de que las fuentes del diseño son muy profundas…

Dejando de lado las cinco primeras, me centraré en la última, el sombreado. Muy relacionado con el sol, una fuente de iluminación y calor. Viendo la dirección de la sombra, los hombre primitivos (hablo de cuando twitter no existía en incluso antes) sabían cómo encontrar el sol o la hoguera.

Ahora es cuando doy una pirueta en el discurso, para recordar una frase que me dijo hace unos meses un compañero: en el diseño gráfico, la sombra en los elementos suele estar debajo, porque el sol está arriba. Con el tiempo, me he hecho una pregunta: ¿y si el sol no está arriba? Traduzcamos la pregunta a algo relacionado con la web: ¿Y si el call to action no está arriba?

Por si eres uno de los pocos que no conoce qué narices es un call to action (yo hace poco lo era), basta con resumir que es un elemento que debería captar nuestra atención para realizar una acción concreta: darnos de alta, suscribirnos a sus noticias, buscar, ver las ofertas,… cosas así. En ocasiones se destaca usando apropiadamente los atributos precongnitivos mencionados al principio, entre los que seguramente destaquen el color, el tamaño y la forma.

La tesis que defiendo, y bienvenidos sean los comentarios al respecto, es que la sombra o la intensidad de la luz, puede ser un factor importante a la hora de destacar adecuadamente los elementos, y como extra, puede proporcionar una dirección a seguir, y dentro de esa dirección, una orientación hacia el call to action. Como diría Chicho Terremoto Tres puntos, colega.

A continuación tienes una imagen que pretende ilustrar lo que digo: en una rejilla con nueve elementos, el elemento central actua como “sol” que “ilumina”,siendo el sol del ejemplo oscuro el resto de los elementos. Desde cualquiera de esos otros elementos, la dirección de la luz, nos conduce al centro, lo que se supone que es el centro de atención (no sólo por estar en el centro, aunque así sea en el ejemplo). He usado un degradado con dos colores del tema de xposible,… y así ha salido…

Rejilla de nueve elementos con un foco de luz en el centro.

En el segundo ejemplo, trasladamos ese centro de atención (de luz y de calor) a la esquina inferior izquierda.

Rejilla con nueve elementos, con un foco de luz en la esquina inferior izquierda.

El caso es que los ejemplos usados tienen truco, porque dejo de lado otros factores (color, tamaño, forma y proximidad) que obviamente cambian la relación entre todos los elementos que entran en juego.

De postre, Fundamentos de diseño: Economía de Recursos, de Ale Muñoz, que habla un poco de espacio, color y forma.

Imágenes actualizadas tras el comentario acertado de David

No hagas lo que te digo…

Una de las tareas adicionales que surgen cuando eres padre es ir al cine para ver películas como… los pitufos. Pero ojo, recordaré la película por una frase que dijo la jefa al protagonsita (un muchacho de marketing):

No hagas lo que te digo, haz lo que quiero.

Muy grande. Muy cierto.

Otra frase que dice un compañero, desarrollador también tiene miga:

Me gustaría ser al menos una vez cliente para pedir en vez de intentar adivinar lo que quieren.

Dos caras de la misma moneda. El origen es algo muy sencillo: falta de comunicación. En sus dos vertientes, desde el punto de vista de lo que se quiere hacer:

  • El cliente no sabe o no quiere explicar lo que quiere.
  • El diseñador-desarrollador-gerente (llámalo “X”) no entiende o no sabe cómo saber lo que el cliente quiere.

Por otro lado, lo que se puede hacer que viene a ser lo mismo, pero cambiando los papeles.

Evidentemente no pueden faltar otros detalles como el tiempo, el presupuesto y las consideraciones técnicas. Pero no es de eso de lo que quería hablar.

Para terminar no puede faltar una referencia obligada a Aprende a preguntar de Ale Muñoz, por la parte que nos toca.